“Salimos más fortalecidas/os de la lucha! Tomamos las calles el 28 de abril y reafirmamos en Día del Trabajador: ningún derecho a menos. Ahora, a ocupar Brasília”, dice Juneia Batista, dirigenta de la Internacional de Servicios Públicos y de la Central Única de los Trabajadores de Brasil.

Brasil vivió el último viernes, 28 de abril, una jornada histórica. Para la Central Única de los Trabajadores de Brasil (CUT), fue la mayor huelga general en la historia del país, que contó con la adhesión de aproximadamente 35 millones de personas. Las paralizaciones afectaron los transportes públicos, bancos, comercio y escuelas públicas y privadas, entre otros ramos. 

Como forma de demostrar su contrariedad a las reformas laboral y del sistema de jubilaciones, además de la ley de tercerizaciones, trabajadoras y trabajadores de los sectores público y privado, en las tres esferas de poder, así como movimientos sociales, estudiantes y profesionales liberales, cruzaron los brazos y realizaron manifestaciones en las calles en todo el Brasil. 
 
“La mayor huelga general ya realizada en el Brasil será acordada como un marco contra la retirada de derechos impuestas por el gobierno golpista de Michel Temer y su pandilla, apoyado enormemente por los medios de comunicación, el Poder Judicial y el Congreso Nacional”, dice Juneia Batista, presidenta del Comité Mundial de Mujeres de la Internacional de Servicios Públicos (WOC-ISP) y dirigenta de la CUT. 
 
“Nosotras y nosotros de la clase trabajadora llamamos a estas reformas de ‘contra-reformas’, pues están siendo aprobadas sin debate algún como forma de pagar la factura al capital financiero internacional que mantiene ese golpe en curso. Salimos más fortalecidas/os de la lucha! Tomamos las calles el 28 de abril y reafirmamos en Día del Trabajador: ningún derecho a menos. Ahora, a ocupar Brasília”, concluye. 
La huelga general del 28 de abril sucedió una serie de demostraciones de fuerza del movimiento sindical y social brasileño desde el 8 de marzo de este año, cuando manifestaciones multitudinarias ocurrieron en todo el país para celebrar el Día Internacional de la Mujer y para pedir la salida de Michel Temer de la Presidencia de la República. El 15 de marzo, diversos sectores hicieran huelga contra la reforma del sistema de jubilaciones, y centenares de miles de personas protestaron en las calles de las mayores ciudades. El 31 de marzo, otra jornada de lucha nacional paralizó el país y sirvió como prólogo a la huelga general.
 
En la opinión de Denise Motta Dau, asesora de la ISP Brasil, la huelga general fue mucho fuerte, y la participación de las entidades representantes de los servidores públicos afiliadas a la ISP, de las tres esferas de poder y de los diversos ramos de actividad, contribuyeron para eso. 
 
“Lastimosamente el gobierno brasileño, con el apoyo de los medios de comunicación, niega el éxito de la huelga y hace declaraciones públicas de que no retrocederá. Pero sabemos que el comercio, los servicios, la industria, todo el país y el mismo gobierno sentirán el peso de esta huelga. En ese sentido, es fundamental el seguimiento, por parte de las organizaciones sindicales, de la continuidad de las votaciones de la reforma laboral y del inicio de la votación de la reforma del sistema de pensiones”, analiza Dau.
Para el presidente de la Confederación de los Servidores Públicos del Brasil (CSPB) João Domingos Gomes dos Santos, que es miembro del Comité Ejecutivo Mundial de la ISP, la huelga general fue un hito que demuestra a la clase política brasileña que la población sabe reaccionar a los ataques a sus derechos. A la página web de la CSPB, él dijo: 
 
“La gente si dan cuenta de los objetivos detrás de esa agenda política conducida por parlamentarios involucrados en escándalos de corrupción, que atienden, desesperadamente, a los intereses del mercado financiero y de sus financiadores de campaña electoral. La prueba de esa concienciación se revela en las encuestas de aprobación popular, que ponen al gobierno Temer con la peor aprobación de la historia. Los políticos que apoyan a esa agenda de retrocesos pueden estar seguros de que no lograrán desvincular sus imágenes de esa agenda criminal, y sucumbirán el 2018 con una tasa de desaprobación semejante. El tiempo y la verdad serán las mejores medicinas de la democracia brasileña que, en estos tiempos oscuros, resurgirá fortalecida por una consciencia crítica renovada, más analítica y madura. Si el equilibrio de fuerzas en el Congreso es, en los días actuales, desventajoso para la clase trabajadora, tenemos el 2018 para corregir. Somos la mayoría que no les perdonará a los enemigos de la sociedad y del desarrollo nacional."
 
Solidaridad internacional
 

Para demostrar su solidaridad a la lucha de las trabajadoras y trabajadores brasileños, organizaciones filiadas a la ISP en las Américas enviaron a las embajadas de Brasil en sus países cartas de apoyo a la huelga general, en las cuales pudieron destacar su preocupación con la retirada de derechos representados por las políticas del gobierno de Michel Temer. Las organizaciones que enviaron sus cartas de solidaridad a las embajadas son: 

Alianza de Trabajadores Públicos de Canadá (Public Service Alliance of Canada - PSAC)

Confederación de Trabajadores Municipales de Argentina (CTM)

Coordinación Nacional de la ISP en Ecuador, en nombre de las afiliadas en este país

Organizaciones afiliadas y fraternas de la ISP en Ecuador

Sindicato Canadiense de Trabajadores Públicos (Canadian Union of Public Employees, CUPE)

Sindicato del Servicio Público y Parapúblico de Quèbec, Canadá - Syndicat de la fonction publique et parapublique du Québec (SFPQ)

Unión Nacional de Empleados de Nicaragua (UNE-FNT)

Igualmente, el Consejo Laboral Afrocolombiano (CLAF), asociación que agrupa a sindicatos de sectores donde la mayoría son trabajadores y trabajadoras afrocolombianos, envió una carta de solidaridad a la huelga a la embajada de Brasil en Bogotá.

Además, el 21 de abril el Consejo Ejecutivo Mundial de la ISP, reunido en Ginebra, Suiza, aprobó una moción de apoyo al paro, firmada por la secretaria general Rosa Pavanelli.

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